Migración y gastronomía
-Hay gente que empieza de cero, pero hay pocos que empezamos de menos cero- Pedro Cotto
Hace apenas un par de años, Pedro Meabbes Cotto tomó una decisión que desafiaba cualquier manual de lógica corporativa: renunció a una cómoda posición directiva en una firma global de alimentos para abrazar la incertidumbre del emprendimiento.

Armado de experiencia y una visión inquebrantable, inauguró en Ciudad de México su primer rodizio bajo el sello de Sal e Brasa. Hoy, lo que comenzó como un reto personal en solitario, se ha consolidado como una exitosa cadena de cuatro sucursales que, en breve, sumará dos nuevas coordenadas a su mapa de sabor.
La mística del churrasco
Su propuesta gira en torno al churrasco —el emblemático asado brasileño— ejecutado bajo el concepto de rodizio. Aquí, el espectáculo lo protagonizan las "espadas" que rotan pacientemente sobre las brasas, permitiendo que la carne conserve una jugosidad superior a la de cualquier parrilla convencional.
El desfile de cortes de diferentes carnes y también de mariscos que llegan directamente a la mesa, donde se cortan en finas lajas al gusto del comensal, complementado con una barra de ensaladas, quesos, sopas, hortalizas frescas y postres que elevan la experiencia.

De los Tuxtlas al sueño americano
El éxito de Cotto no es obra del azar, sino de un temple forjado en la adversidad. Originario de la región de Los Tuxtlas, Veracruz, Pedro conoció desde niño las carencias del campo mexicano: escasez, hambre, falta de oportunidades; las mismas que a los 12 años lo impulsaron a cruzar con un grupo de migrantes la Sierra Huasteca y el desierto de Arizona para llegar a Carolina del Sur.
Aquella travesía fue un auténtico viacrucis: escapar de "la migra" después de que su grupo fue detenido, huir y encontrarse solo, bajo las luces desconocidas de una metrópoli ajena, fue el bautismo de fuego de un niño que estaba destinado a hacer historia.
Su camino en Estados Unidos comenzó en las cocinas de un pequeño diner, pero al poco tiempo trabajó en los mejores steakhouses. Allí, mientras enfrentaba las barreras del idioma y los matices de un sistema social complejo y xenofobo; escaló posiciones gerenciales gracias a un hambre voraz de aprendizaje y al apoyo de mentores que vieron en él un talento fuera de serie, que lo ayudaron a aprender el idioma y a concluir la escuela en USA.
El retorno del estratega
Tras años de consolidar la marca rodizio más famosa en la Unión Americana, vivió un año en Brasil para absorber la cultura verdeamarela. Pedro regresó a México y su reputación lo llevó a dirigir la expansión de gigantes globales, pero el destino tenía un plan distinto. Con un contrato de alta dirección en mano para Canadá apareció la oportunidad de adquirir el traspaso de un rodizio en la avenida Insurgentes Sur de la CDMX.

Para lograrlo, Pedro volvió a sus raíces. Su abuela, en un acto de fe y amor, le heredó en vida el rancho familiar en Veracruz. Aquellas tierras que en su infancia fueron símbolo de necesidad, se transformaron en el capital semilla para su propio restaurante. Sal e Brasa , marca que nació un 16 de septiembre de 2022, y desde el primer día, las mesas se llenaron. Pedro no solo recontrató a las 60 personas de la anterior administración, sino que recuperó la confianza de proveedores que conocían su impecable ética de trabajo.

La receta de la permanencia: Disciplina y calidad
Para Pedro, el éxito se cocina con disciplina financiera. Con una administración rigurosa y la máxima de jamás sacrificar la calidad por el margen de utilidad; logró liquidar deudas y atraer inversionistas. Así nacieron las sucursales de Reforma y Roma Norte, seguidas por el gran proyecto en Coapa este 2025.
"El emprendimiento es un viaje solitario; hay temores e ilusiones, pero hay momentos en la vida en los que simplemente es el momento de hacerlo", afirma con la serenidad de quien conoce bien el fuego.
"El emprendimiento es un viaje solitario; hay temores e ilusiones, pero hay momentos en la vida en los que simplemente es el momento de hacerlo", afirma con la serenidad de quien conoce bien el fuego.



